6 de junio de 2013

El fantasma ensañado (Historia de un año y 5 meses de no estar)

Después de una año y cinco meses de pura ausencia, de nada, ni siquiera visitantes cautivos del tedio del nada acontecer en este blog detestable; hemos tomado la decisión anoche, momentos antes de que el sueño nos ganara el pensamiento, de quitarle las molestas telarañas a este espacio que de tan inactivo quedó fofo.
El problema subsiguiente fue dormir, luego despertar bajo la hipnótica realidad cotidiana con su ir y venir desgraciado que afuera acontece muy a pesar de nosotros; y, ulteriormente, colocar nuestros pies en las pantuflas. Pero no todo esto fue "el problema" sino el qué, que como de costumbre es lo que cuenta, dado que no tenemos nada que decir, nada para decir y, como el lector ensañado ha podido advertir, ningún deseo de mostrar nada de lo que acontece en este país de crema cortada o en los de afuera, que tienen las misma características.
La decisión fue unánime y aquí nos encontramos, tecleando un teclado que, redundante e irónicamente, va dejando de teclear por culpa de las migas, el agua, la humedad y las cucarachas que optaron por anidar bajo la tecla "S" (suponemos que eligieron dicha letra por su sensual figura). Como saben, nada tenemos para decir, nada ha acontecido (si no acontecimientos dignos de ser callados, como la especie misma) pero solo nos asalta el deseo romper un espacio que se mantuvo impoluto por más de una año (un año de calendario, taxonómico, monótono -365 365 365 366 365 365 365- detestando a todos aquellos que en nuestro país y en tantos otros alaban la certeza del futuro, defendiendo a sangre y espada lo que deliberadamente acontecerá).
Si el texto es tejido, lo que yace bajo su mirada desatenta en estos precisos momentos es una gran ensalada que no posee objetivos, proyectos, métodos ni nada (ni mierda diríamos pero lo escatológico para nosotros y para quien no lo sepa, en nuestro país es sagrado y toda cita desmesurada al respecto es castigada por toda la comunidad de formas inimaginadas). Nada tiene sentido porque reconocemos que la inexistencia de razones fundamentales de la propia existencia (agoniza la metafísica) hace de todo esto una nimiedad a la que no se le debe llevar el apunte.
De esta forma, demostramos que rompiendo un año y cinco meses de absoluta ausencia (presentes en no estar) regresamos para confirmar que nuestra presencia, latencia o cualquier "encia" no remeda, repara ni reestructura (gracias a todos los soretes del cielo) en nada nuestra impostura.

Un saludo ya cano,
Los ensañados.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario